February 24, 2017

Historia

La Comunidad Cristiana Ecuménica del Barrio Borro, surge a partir de un trabajo misionero pentecostal, a cargo del pastor Palma a fines de la década de 1950.

Años después, en 1978, la misión transfiere la comunidad y la infraestructura donde se desarrolla la actividad a la Iglesia Evangélica Valdense de Montevideo. Ésta solicita a la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay que patrocine el trabajo en el barrio Borro, asumiendo dicha responsabilidad los misioneros menonitas Miller y Barrios.
A mediados de la década de los ochenta (todavía viviendo el período dictatorial en Uruguay), se profundiza el trabajo sobre la comunidad religiosa y en lo social se comienza a desarrollar una “olla popular”, apoyando a trabajadores desocupados y atendiendo a sus hijos en las dificultades de aprendizaje a nivel escolar.

En el año 1985, los pastores menonitas son relevados por Heber Cardozo, pastor metodista. En el año 1987, estando la comunidad en una etapa más avanzada, se propone desarrollar una experiencia social de mayor alcance, implementándose el trabajo con niños y niñas a través de un proyecto a cargo de un maestro. El proyecto desde su inicio se organiza con un fuerte acento en la educación cristiana, apoyo escolar e incorpora recreación y manualidades, contando también con el apoyo de jóvenes de la propia comunidad.

En el comienzo de esta experiencia, la capacidad locativa se limitaba al templo, donde se realizaba todos los días la actividad en el horario de la tarde, a contra turno con la escuela pública de la zona y con un alto grado de adhesión por parte de las familias de la zona, quienes comienzan a denominar el proyecto como “La Escuelita”.

Luego se incorpora una asistente social, quien presta atención a los niños, niñas y sus familias, y refuerza la actividad de la congregación religiosa. De esta manera, se conforma un equipo de trabajo con mayor grado de organización.
La construcción del salón multiuso en el año 1989 abre nuevas perspectivas, incorporando un espacio de cocina, lo que permite modificar la dinámica de trabajo y procurar una alimentación nutritiva y balanceada a la dieta de los niños y niñas.

Los niños y niñas crecen y se convierten en jóvenes que permanecen “a la vuelta”. La Obra Ecuménica se constituye en su referente afectivo y lugar de pertenencia barrial. Esto se presenta como un nuevo desafío.

Tratando de dar respuesta a esta nueva demanda, se decide implementar un trabajo de talleres técnicos con estos jóvenes. En el año 1992 se construye un galpón y servicios higiénicos en el fondo del predio de la Obra, contando con la invalorable ayuda de los miembros de la congregación: educadores, amigos, jóvenes, niños y niñas.

También se Inicia el trabajo con adolescentes y jóvenes un equipo de artesanos y educadores, denominado “Horneros por la Vida”.

Luego, en 1992, continúa al frente de la Obra un pastor luterano, llamado Jorge Gerhard. En el año 1993, la Intendencia Municipal de Montevideo ofrece un predio municipal lindero al barrio La Esperanza para alojar a las familias que proceden del Hogar Martinez Reina. De esta forma, se empieza a trabajar con las familias y a conformar la idea de una cooperativa de vivienda por ayuda mutua. Dicho emprendimiento se concreta con financiación y ayuda de agencias eclesiales de Alemania.

En 1995, con el soporte de la comisión de vecinos y el trabajo de un médico se inaugura el Consultorio Médico, donde concurren las familias del barrio a realizar diversas consultas. En la misma fecha se incorpora a la Obra una psicóloga, como asesora para fortalecer el trabajo con jóvenes y mujeres. Más adelante, se constituye el grupo Mujeres Unidas, integrando el barrio La Esperanza y Curitiba, fomentando encuentros y talleres con otros grupos de características similares.

“La Escuelita” crece, tanto en cantidad de niños y niñas como en calidad de trabajo, incorporando también una educadora. Se trabaja en dos salones, con dos grupos, sistematizando y extendiendo la actividad en las áreas de Expresión Plástica, Derechos del Niño, Valores y Género. El equipo técnico trabaja a su vez con las madres de este espacio desde una perspectiva de género y violencia.

En 1998 se consolida la labor promocional con los adolescentes. En el marco de los talleres técnicos, se crea el espacio de Formación Laboral y se planifica el proyecto trienal “Talleres para adolescentes en situación de calle”, con financiación de agencias de ayuda internacional y el Instituto Nacional del Menor. En 1999 comienza su implementación y desarrollo, mientras que en el 2000 se incorpora el estado uruguayo, a través del Programa Casa Joven.

A mediados de 1999, toma la dirección de la Obra un pastor valdense, Ricardo Collazo. En el área de Mujeres se asume un nuevo desafío, comenzando a trabajar con adolescentes embarazadas y madres jóvenes. Se trabaja desde una perspectiva de Género y a partir del 2004 se comienza a incursionar en el desarrollo de microemprendimientos productivos de forma asociativa en el área de gastronomía.

Entre 2005 y 2013 la dirección de la Obra queda a cargo de Milton Costa, miembro laico de la Iglesia Valdense.
A partir de 2013 hasta 2018 la dirección de la obra se encontró a cargo de Lucía Barros.
Hoy en día existen dos direcciones: una dirección más programática a cargo de Marina Segui y una dirección más operativa a cargo de Katerine Lopetegui.

Pasados todos estos años, se consolida la Obra Ecuménica Barrio Borro como obra social referente en la zona de Casavalle, ofreciendo servicios a favor de niños, niñas, adolescentes, mujeres y familias en situación de vulnerabilidad.