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CONTRA EL HAMBRE Y LA OPRESIÓN

Miles de mujeres y disidencias marcharon a lo largo y ancho del país





Pancartas, banderas y carteles. Hace algunas semanas el color violeta inundó las calles de Montevideo y de cientos de ciudades del interior del país. El impulso de los feminismos se hizo presente en un nuevo 8 de marzo; día de reivindicación, visualización, reclamo y encuentro. Al igual que en los últimos años, la capacidad de convocatoria masiva del movimiento fue evidente y cientos de miles de mujeres y disidencias participaron de las distintas marchas en los 19 departamentos. Desde hace tiempo que el accionar feminista irrumpe en múltiples espacios, mediante diversos formatos, y trasciende los colectivos concretos, lo que ha permitido que se convierta en uno de los espacios participativos más contundentes de nuestro país.


El impulso del movimiento ha generado la concreción de importantes conquistas en relación a la igualdad de género. Entre los avances más destacados se encuentra la aprobación de la Ley Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia de Género, que reconoce la violencia de género como una forma de discriminación y establece medidas para prevenirla y sancionarla; la interrupción voluntaria del embarazo, la promoción de la paridad en la participación de las mujeres en la política y la aplicación de programas para fomentar la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral. Sin embargo, hay desigualdades que permanecen, brechas de género que no se cierran y violencias que, lejos de erradicarse, se agudizan.


Al finalizar la marcha del 8, la Intersocial Feminista -organización que desde el 2017 nuclea a más de veinte colectivos-, repasó varias de ellas. En su proclama, la intersocial denunció que el retiro del Estado y el desmantelamiento de distintas políticas públicas, implicó que las mujeres asumieran tareas de atención y se hicieran cargo de garantizar la comida a cientos de miles de familias que se alimentan a través de ollas populares; a la vez de las múltiples demandas que crecen en la medida que se precariza y vulneran los derechos. “Las mujeres de las ollas y merenderos sostienen barrios enteros a lo largo y ancho de todo el país”, señalaron desde la Intersocial.


Entre otros puntos, también exigieron por la implementación de Juzgados Multimateria, para avanzar en soluciones de acceso a la justicia que afectan a las mujeres, rechazaron el proyecto de ley que amplía la gestación subrogada, pidieron por cambios en la normativa de microtráfico en las cárceles, que impacta principalmente en mujeres pobres, se pronunciaron contra el racismo que afecta a las mujeres afro y la explotación extractivista de los cuerpos. Sobre el último punto, señalaron que conjuntamente con la explotación de la naturaleza y los bienes naturales se agrava la explotación sexual de mujeres y la trata con esos fines.


Por su parte, la Coordinadora de Feminismos, que desde 2014 organiza alertas feministas en las calles cada vez que se produce un femicidio, convocó bajo la consigna “8M contra el patriarcado; si no es ahora, ¿entonces cuándo?”. En su consigna se manifestaron “contra el patriarcado” para “desglosar” distintos temas que están dentro de este concepto, como la “violencia vicaria”, la “cultura de la violación”, la “precarización de la vida y el despojo”, el “extractivismo”, las “redes de explotación sexual y trata”, y la “violencia obstétrica y la explotación reproductiva”(1).


En otros lugares


Si bien los reclamos por mayores avances para la reducción de las desigualdades a las que están expuestas las mujeres se concentran el día 8 de marzo en la marcha que recorre la avenida 18 de Julio, en paralelo, y durante todo el mes, se desarrollan infinidad de actividades en los distintos barrios y departamentos del país, organizados por diferentes colectivos que abordan la temática.


En este marco, como institución que trabaja para contribuir a garantizar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres de nuestra comunidad, desde hace años apostamos por la generación de espacios para concientizar sobre la importancia de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el Barrio Borro. Una labor que adquiere mayor relevancia al considerar que buena parte de la población que habita en Casavalle cuenta con ingresos por debajo de la línea de pobreza, condición que agrava la desigualdad estructural que afecta a las mujeres, limitando sus posibilidades para la toma de decisiones así como al acceso a bienes, servicios y recursos.


Entre las actividades realizadas por nuestra institución se encuentran charlas, talleres y capacitaciones enfocados en la temática de género y la lucha contra la violencia hacia las mujeres. También campañas de sensibilización y difusión de información para visibilizar la situación de las mujeres en situación de vulnerabilidad. Además, la Fundación colabora con otras organizaciones y colectivos para promover la igualdad de género y la participación de las mujeres en la sociedad. Se realizan proyectos para fomentar la educación de las niñas y jóvenes, así como para impulsar el acceso al mercado laboral de las mujeres.


Desde el 2018, se conformó un área específica con el objetivo de transversalizar la perspectiva de género, procurando brindar asesoramiento, generar propuestas de trabajo e instancias de sensibilización y reflexión con todos los proyectos de la OEBB. En paralelo, la promoción del grupo "Mujeres en Obra", mediante diferentes iniciativas de encuentro e intercambio con las mujeres del barrio, habilita un espacio para la reflexión y discusión con respecto a las temáticas de género, diversidad, sexualidad, feminismo, entre otros, habilitando espacios de problematización e intercambio con los y las trabajadoras de la institución sobre las diferentes formas de violencia y desigualdades que se observan y viven diariamente.


Conjuntamente con varias de las integrantes del espacio, el pasado 8 de marzo participamos de la marcha realizada en Casavalle. En tanto, en concordancia con la proclama de la Intersocial Feminista, la institución realizó un acuerdo con el Fondo de población de las Naciones Unidas (UNFPA / ONU), que habilita el trabajo con la malla social solidaria de Ollas Populares, como respuesta a las necesidades alimenticias de quienes habitan en la zona.





Se hacen visibles


Desde hace muchos años las desigualdades entre hombres y mujeres ´ocupa un lugar fundamental en la agenda social y política. Las investigaciones sobre acceso al mercado laboral, las posibilidades de desarrollo y la desigualdad en los cuidados, visibilizan cifras de forma clara y representan insumos necesarios para avanzar sobre las respuestas más urgentes


Los últimos datos de nuestro país, por ejemplo, muestran que la participación de las mujeres en el mercado laboral (55,8%) sigue estando por debajo de la de los hombres (73,7%). En la tasa de desempleo la cifra para los hombres es de un 8 por ciento y la de las mujeres, 9,2. Aunque en esta última se han aproximado mucho durante las últimas décadas, las mujeres todavía tienen una mayor tasa de desempleo, lo cual incide en el grado de autonomía personal y capacidad de decisión.


En tanto, las que sí participan en el mercado laboral se enfrentan al "techo de cristal", reflejado en salarios más bajos a los de los hombres, y menores posibilidades de acceder a cargos de dirección, o constituirse como empleadoras. Estás desigualdades se profundizan en el caso de las mujeres que son madres, ya que diez años después de haber tenido su primer hijo, ganan un 42% menos que sus pares sin hijos. Finalmente, las mujeres destinan un 20% de su día a cuidados del hogar, mientras en los hombres solo representa un 9%. El trabajo doméstico no remunerado representa un 16% del PBI. (Dato: ONU Mujeres)


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