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Facilitando espacios de liderazgo y participación en las personas con discapacidad

Desde 1992 el 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, resuelto por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural. Este es un día de resistencia y lucha, para un colectivo históricamente desprotegido, que continúa trabajando para conquistar derechos y vivir en un mundo más justo, igualitario e inclusivo.



El tema que hace mención al día este año es "Liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo post-covid inclusivo, accesible y sostenible". Se enfoca en empoderar a las personas con discapacidad para generar un desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible, como se enuncia en la agenda 2030 para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), considerando a la discapacidad, una temática que los transversaliza; de esta forma se busca cumplir con la promesa de “no dejar a nadie atrás”.


La crisis sanitaria que se vive en todo el mundo a causa de la pandemia por COVID-19, ha reforzado muchas desigualdades, potenciando crisis económicas, laborales, sociales, entre otras. Esta situación ha hecho que uno de los colectivos más excluidos y afectados por la crisis sean las personas con discapacidad -mil millones de personas en el mundo-, agravando las desigualdades que viven cotidianamente.


Ya era una población que no disfrutaba de una inclusión y participación plena en cuanto a salud, educación, empleo, ocio, entre otras actividades que son derechos humanos básicos, y en este último tiempo, las desigualdades se han agudizado. A la hora de pensar en la recuperación de esta actual crisis, se deberá hacer un enfoque en el acceso a derecho de las personas con discapacidad, para construir una sociedad más justa e igualitaria.



En el correr de la historia la sociedad se ha vinculado con la discapacidad desde diferentes modelos, presentándose siempre como una problemática social, ya que imposibilita el ejercicio de derechos de las personas que participan del colectivo. Actualmente se trabaja con la discapacidad a partir de un modelo social que “asume la premisa de que la discapacidad es una construcción social, y el resultado de una sociedad que no considera ni tiene presente a las personas con discapacidad” (Toboso, Guzmán, 2019).


Este modelo busca la autonomía de las personas con discapacidad para que puedan decidir sobre sus propias vidas; es necesario eliminar todo tipo de barrera social para que todas las personas puedan tener una igualdad de oportunidades. Como sociedad es necesario responder ante esta problemática, que es una causa social, no una causa médica (que deba rehabilitarse) ni religiosa (pensada como un castigo divino). Trabajar para incluir a las personas con discapacidad tiene que ser un deber social para poder vivir en una sociedad más justa e igualitaria.


El sociólogo Paul A. Córdoba afirma que a las personas con discapacidad “se les condiciona y restringe la participación social, imponiéndoseles “barreras” sociales, culturales y físicas para la realización de muchas actividades generales. Las personas con discapacidad son excluidas socialmente y han presentado problemas estructurales que las han condicionado históricamente. A ello se le suma también las etiquetas, las estigmatizaciones que las han marcado de por vida por el solo hecho de ser diferentes y colocadas en una posición de inferioridad, lo que conduce a tratarlos como personas incapaces de valerse por sí mismas, potenciarse y desarrollarse” (2008, p.82).



Entendiendo que las personas con discapacidad, viven en una situación de inferioridad y desprotección, es necesario que las diferentes entidades de la sociedad puedan tomar esta problemática y desarrollar estrategias de trabajo inclusivas. Como organización de la sociedad civil, desde hace ya varios años tomamos la problemática discapacidad en lo social y trabajamos en pos de los derechos de las personas con discapacidad.


Desde el año 201X en la Obra Ecuménica Barrio Borro (Oebb) trabajamos para crear el área de trabajo “Inclusión”, pensando en desarrollar propuestas socioeducativas inclusivas para todas las personas (sin importar sus características personales). En todos estos años diferentes niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad se fueron adaptando a las propuestas existentes, hasta llegar a crear un proyecto puntual destinado a generar habilidades adaptativas para los y las adolescentes y jóvenes en situación de discapacidad.


Gracias a la ayuda de agencias internacionales, pudimos crear el proyecto socioeducativo “Paprika”, que funciona hasta el día de hoy. Paprika pretende promover la participación, la inclusión socioeducativa y el desarrollo de habilidades adaptativas de los y las adolescentes y jóvenes en situación de discapacidad que habitan en la cuenca Casavalle, a través de un espacio educativo y de socialización, que contribuya en sus procesos de autonomía a fin de potenciar el ejercicio de sus derechos, mediante la articulación con sus familias y la comunidad.

En tal sentido, pretende que los jóvenes integren conocimientos básicos y habilidades sociales que permitan el acceso a bienes socioculturales más amplios, que contribuyan en sus procesos de autonomía. Así, se incentiva la problematización y reflexión ante diversas temáticas vinculadas a género, diversidad, sexualidad, cuidado ambiental, etc. La propuesta funciona dos días a la semana en modalidad de talleres: gastronomía, huerta, espacio socio educativo, entre otros, apuntando al involucramiento de las familias en la misma, otorgando asesoramiento y acompañamiento en relación al ejercicio de sus derechos y la integración social.


Como organización barrial nos parece fundamental trabajar desde esta perspectiva, la inclusión es un eje que transversaliza todas nuestras prácticas y nos distingue como institución en la zona, ya que somos una de las únicas que tiene un proyecto destinado a las personas con discapacidad. Es mucha la demanda y el trabajo barrial que se realiza desde el proyecto Paprika -desde la institución- para aportar a disminuir la brecha social existente que hace que las personas con discapacidad no puedan ejercer sus derechos plenamente. Siempre es un desafío, y se está en la búsqueda constante de fondos que puedan potenciar nuestro trabajo en inclusión, ya que se torna cada día más necesario trabajar en pos de los derechos de las personas con discapacidad en nuestro barrio -y en el mundo-.


Seguiremos trabajando para generar liderazgo y participación en las personas con discapacidad, para construir un mundo más inclusivo, accesible y sostenible; se nos presentan constantemente nuevos desafíos, aún más con la crisis actual, que nos hace buscar nuevas estrategia de trabajo para poder paliar las implicancias que está dejando y que va a dejar un mundo post-covid.


Desde la Oebb partimos de reconocer la existencia de un sistema político y económico deshumanizante, que produce desigualdad social y ambiental en todas las personas, sobre todo en las personas con discapacidad. Nos comprometemos a desarrollar espacios educativos y políticos, donde las personas con discapacidad se reconozcan como sujetos críticos, protagonistas en la búsqueda de alternativas; promoviendo la autonomía, la cooperación, la diversidad y la libertad como principios que guían nuestras prácticas.



Federico Sánchez Toniotti



Bibliografía:

  • Toboso Martí, M., Guzmán Castillo, F. (2009). Cuerpos, capacidades, exigencias funcionales... y otros lechos de Procusto. Instituto de Filosofía – CCHS, CSIC.

Córdoba, P. (2008). Discapacidad y Exclusión Social. Propuesta teórica de vinculación paradigmática. Panamá: Centro de Estudios Latinoamericanos "Justo Arosemena”.

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