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DERECHOS SIN GARANTIZAR

Miles de niños, niñas y adolescentes viven en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin que se les aseguren sus derechos fundamentales 






Hace poco más de una semana se conmemoró un nuevo día mundial de la infancia, con motivo de reconocer y reforzar el cumplimiento de los derechos humanos de todos los niños, niñas y adolescentes. El 20 de noviembre se toma como fecha para ello, a partir del tratado internacional adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas de 1989, en donde se estableció que cada niño, niña y adolescente tiene derecho a ser cuidado por una familia; protegido contra las enfermedades y la violencia; a jugar y participar en actividades recreativas y culturales; a recibir una educación de calidad; a opinar libremente y ser escuchado; y a que se les garantice el resto de sus derechos humanos básicos. 


El Enfoque Basado en los Derechos de la Niñez (EBDNi) es el marco teórico que busca guiar las acciones necesarias para su cumplimiento. Desde la perspectiva operacional, se orienta a la promoción y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes mediante acciones concretas de política pública, pues su principal preocupación es la concreción o materialización de sus derechos, con especial atención a los grupos de niños, niñas y adolescentes que son víctimas de discriminación, desigualdad y exclusión social.


Las principales características del EBDNi son tres. Se reconoce a niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos y actores sociales que pueden intervenir en todos los espacios sociales en los cuales estos se desenvuelven -familia, escuela, comunidad y otros-; se determina la responsabilidad del Estado como su principal garante y se establece que los niños, niñas y adolescentes, como sujetos de derechos, pueden y deben exigir el cumplimiento de los mismos. Para ello, el Estado debe disponer de los mecanismos apropiados. 


Desde este enfoque es importante tener presente que el horizonte de las políticas públicas es crear un contexto propicio para el desarrollo pleno de la niñez y la adolescencia, lo que implica remover los obstáculos que representan los derechos no satisfechos o abiertamente vulnerados. 


Uruguay adhirió al tratado internacional de la Asamblea General de Naciones Unidas  y en 2004 promulgó el Código de la Niñez y la Adolescencia (Ley N° 17.823) en el que establece que todo niño, niña y adolescente tiene derechos a las medidas especiales de protección que su condición de sujetos de derecho en desarrollo exige por parte de su familia, la sociedad y el Estado. 


El desarrollo de las potencialidades de los niños, niñas y adolescentes está íntimamente relacionado con la satisfacción de sus necesidades básicas -alimentación, acceso a una vivienda decorosa, energía eléctrica, agua potable, servicios sanitarios, artículos de confort y acceso a la educación-. De ellas dependen el efectivo ejercicio de los derechos humanos más fundamentales, como la vida, entendida como el desarrollo de la personalidad y de la libertad. Sin embargo, todavía hoy, muchas de estas necesidades básicas no están satisfechas para buena parte de los niños, niñas y adolescentes del país, pese a los esfuerzos que se han hecho desde el ámbito de las políticas públicas. 


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Hace unos meses el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó por primera vez un reporte representativo a nivel nacional del grado de inseguridad alimentaria de los hogares uruguayos. Según dicho informe, la inseguridad alimentaria moderada y grave, en junio de este año, alcanzó a uno de cada cinco hogares con menores de 6 años. A su vez, los hogares con niños menores de 6 años con inseguridad alimentaria grave alcanzaron al 3,8%. La inseguridad alimentaria grave implica que en ese hogar no se consumieron alimentos durante un día o más. Mientras tanto, la inseguridad alimentaria moderada implica que se redujo la cantidad de alimentos o se saltearon comidas. 


No es la única necesidad básica sin satisfacer que afecta a niños, niñas y adolescentes. 


De los datos de la Encuesta Continua de Hogares del INE, surge que uno de cada cinco güirises/as entre 0 y 5 años viven en un hogar en situación de pobreza. Son más de 56 mil niñas y niños pequeños. De 6 a 12 años, el porcentaje es similar -uno de cada cinco-, casi 63 mil niñas y niños. Finalmente, les adolescentes entre 13 y 17 años que viven en condiciones de pobreza son el 18.3% de esa población. 


En total, más de 162 mil niños, niñas y jóvenes, de 0 a 17 años, viven en condiciones de pobreza. Uno de cada cinco de los menores de 18 años que hay en el país.


En un conversatorio de la fundación La Plaza, Gustavo de Armas asesor en planeamiento estratégico de la oficina del coordinador residente de la Organización de las Naciones Unidas en Uruguay, resumió la gravedad de la situación: “si bien Uruguay es el país con el Estado de bienestar más desarrollado de la región”, los últimos datos registrados indican que, en materia de pobreza infantil, el caso es “absolutamente extremo”.


La investigadora Mariana Zerpa señalaba en una reciente columna en La Diaria (1) que “los niños, niñas y adolescentes que viven en situación de pobreza tienen peores desempeños en múltiples dimensiones, incluyendo aspectos tan fundamentales como el rendimiento escolar, el comportamiento emocional y social, y la salud física y mental”.


El informe sobre el estado de la educación en Uruguay 2019-2020, del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, hechó un poco de luz sobre esa afectación a nivel educativo. En 2020, en sexto primaria, uno de cada cinco alumnos estuvo en los dos niveles más bajos en lectura. En matemática, el porcentaje en los niveles más bajos alcanzó a uno de cada tres. A su vez, la diferencia según el contexto socioeconómico y cultural de los centros educativos llegó a 28 puntos porcentuales en lectura y a casi 35 en matemática. 


A esto hay que sumar que la proporción de alumnos que deja los estudios sin llegar a completar la etapa de educación formal obligatoria es una de las más altas de toda América Latina. Esta desvinculación prematura empeoró con la emergencia sanitaria. Más de 21 mil estudiantes salieron entonces del sistema de enseñanza, la mitad de toda una generación, según datos de ANEP. El total de desvinculación a nivel país fue de uno de cada diez alumnos. En educación primaria no hay problemas de cobertura, pero, si bien la asistencia insuficiente se va reduciendo a medida que aumenta el grado educativo, casi un 10% de los niños de sexto año de primaria pública asistió de manera poco frecuente a la escuela.

En tanto, en educación media básica, aproximadamente un 15% de los estudiantes (de secundaria y técnica) tuvo más de 50 inasistencias en 2019.



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Casavalle en general, y el barrio Borro en particular, es una de las zonas en donde se concentran gran parte de las necesidades básicas insatisfechas de los niños, niñas y adolescentes del país. Desde la Obra Ecuménica partimos de reconocer la existencia de un sistema político y económico deshumanizante, que produce desigualdad social y ambiental. 


Por ello, nos comprometemos a desarrollar espacios educativos y políticos, donde las personas se reconozcan como sujetos críticos, protagonistas en la búsqueda de alternativas; promoviendo la autonomía, la cooperación, la diversidad y la libertad como principios que guían nuestras prácticas. Ante la ausencia de políticas públicas suficientes, nuestro trabajo cotidiano en el barrio Borro se centra en atender las necesidades insatisfechas de los niños, niñas y adolescentes que viven en la zona. 


En el ámbito alimentario, por ejemplo, la institución ofrece desayuno, almuerzo y merienda todos los días. Además, a partir de un proyecto en conjunto con la UNFPA / ONU, participamos de la malla social solidaria de Ollas Populares, trabajando en la implementación de actividades de fortalecimiento de los espacios locales de entrelazamiento solidario y sostenido entre los diversos actores (las Ollas Populares, organizaciones de la sociedad civil, redes juveniles, Estado y la cooperación internacional), incluyendo el reforzamiento de la calidad alimentaria y las condiciones de trabajo, higiene y bioseguridad.


En cuanto a lo educativo, el área infancia se desarrolla mediante el Proyecto Club de Niños, el cual apunta a la consolidación espacios de experimentación con lenguajes artísticos y tecnológicos, favoreciendo el ejercicio de macro habilidades lingüísticas y el acompañamiento del proceso educativo formal de cada niño/a. Y el área adolescencia, a través de su proyecto Centro Juvenil, pretende promover el desarrollo integral de los y las adolescentes, constituyendo espacios de socialización, recreación, apoyo pedagógico, capacitación e inserción laboral. Ambos proyectos son congestionados con INAU, en el marco de las políticas públicas que lleva adelante el instituto. 


A su vez, en materia de educación formal, se cuenta con un plan de Formación Profesional Básica (en convenio con Universidad del Trabajo de Uruguay), propuesta educativa con un componente de formación profesional, dirigida a adolescentes y jóvenes que permite acreditar Ciclo Básico. Además, jóvenes y adultos que no han acreditado primaria, pueden realizarlo a través del programa Acreditación de saberes (Administración Nacional de Educación Pública -Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos).  


Por último, ante la necesidad de espacios que trabajen la inclusión socio-educativa para jóvenes en situación de discapacidad que viven en Casavalle, se conformó el proyecto Paprika, que trabaja con jóvenes de entre 14 y 30 años que se encuentran en situación de discapacidad intelectual. 


Nuestra misión es la de garantizar el ejercicio de los derechos de nuestra comunidad, de manera tal que aporte a la construcción de ciudadanía plena, en pos de la justicia social. Desde ese enfoque, el trabajo realizado desde la institución apunta a mejorar las condiciones para el desarrollo de los más de 120 niños, niñas y adolescentes que concurren diariamente, junto a las 300 familias que también participan. 


Aún así, la respuesta de la obra es limitada. En un contexto que tiene a uno de cada cinco gurises viviendo en condiciones de extrema vulnerabilidad y con inseguridad alimentaria, todavía hay miles de niños, niñas y adolescentes a los que se les sigue sin garantizan sus derechos básicos más fundamentales. 


  1. Pobreza infantil: más allá de las estadísticas. Publicado el 30 de mayo de 2022. La Diaria.

  2. Asesor de ONU: pese a tener el “estado de bienestar más desarrollado de la región”, en pobreza infantil el caso de Uruguay es “absolutamente extremo”. Publicado el 12 de julio de 2023. La Diaria.


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