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LAS URGENCIAS Y EL HORIZONTE AMPLIO

Actualizado: 12 abr 2023

Desde una intervención en forma escalonada, hasta redes de organización social y la aplicación de herramientas audiovisuales, entre otras, como forma de expresión e intervención. En un nuevo mes de la diversidad, analizamos distintos enfoques y posibilidades para su abordaje en el territorio.



“La clase social es definitiva para pensar los temas de diversidad y género, porque posicionan a la gente en diferentes lugares, en diferentes posibilidades de denuncias, de negociación y de reconocimiento”. Las palabras del docente e investigador Diego Sempol(1), consultado para este boletín, dejan en claro que pensar y trabajar sobre la diversidad en un entorno de vulnerabilidad, como lo es el de Casavalle en general y el barrio Borro en particular, no está exento de complejidad.


Son tres los factores que, según Sempol, hacen a esa dificultad: la falta de información respecto a cómo se desarrolla la diversidad en los contextos más críticos, el efecto que genera la inestabilidad económica en las poblaciones que son vulneradas por su identidad de género y las dificultades para que se produzcan cambios desde lo simbólico y la convivencia, cuando gran parte de la población vive con necesidades básicas insatisfechas.


La academia ha trabajado el tema de la desigualdad, sobre todo en torno a la población trans que es una de las más vulnerables, pero poco sabemos sobre lo que ocurre con las lesbiandades o los gays en los contextos críticos”, explicó el docente e investigador. El censo de 2016, realizado por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), confirmó la situación de vulnerabilidad a la que estaba expuesta la población trans y la necesidad de poner foco en su atención: Dos de cada tres mujeres trans en algún momento estuvo vinculada al comercio sexual, el promedio de vida era bastante menor que otros grupos poblacionales, sus ingresos estaban por debajo del promedio de la población y todas relataron violencia policial, institucional y exclusión, agregó Sempol. Buena parte de esos problemas se asocian al estigma y la discriminación que enfrentan por su identidad de género, pero también por su situación económica y la del entorno donde se desarrollan.


El contexto de vulnerabilidad económica no afecta únicamente a las poblaciones diversas sino que permea a toda una franja de la población asentada en barrios periféricos de Montevideo y otros departamentos del país. Los datos del 2020 de la unidad de estadística de la Intendencia de Montevideo, establecen que una de cada cinco personas que vive en el Municipio D (donde se ubica el barrio Borro) se encuentra por debajo de la línea de pobreza, y en los menores de 12 años el número es de uno de cada tres. Esa situación genera mayores dificultades a la hora de pensar en transformaciones, “porque es gente que tiene necesidades básicas insatisfechas, lo que vuelve muy difícil trabajar los niveles de simbolismos o de interacción necesarios para generar cambios”, sostuvo Sempol.




Ello no implica que el estigma y la discriminación solo se produzcan en entornos de vulnerabilidad. Según el docente, si bien en los sectores populares hay una perspectiva desde el terreno del género y la sexualidad “más rígida”, también existe un mayor pragmatismo para concretar cambios. “Esto tiene que ver con ideas de clase media de que los sectores populares siempre son más discriminadores, cuando en realidad son mundos simbólicos distintos y, a veces, en la clase media esos procesos son más difíciles”, aseguró.


Para brindar una respuesta que se ajuste a las necesidades de los barrios, Sempol invitó a pensar en la definición de prioridades en función de cada grupo. “Algo que permita pensar en ciertas intervenciones en forma escalonada, a medida que se van resolviendo los distintos tipos de situaciones y se promueven lógicas de convivencia diferenciales”. En ese sentido, estableció que se debería trabajar “como en capas de cebolla”, atendiendo las urgencias, pero pensando en un horizonte más amplio.


Llegar en red


Si bien en los últimos años se han constatado avances desde lo normativo -la aprobación de la Ley integral para personas trans como último antecedente-, en el reconocimiento y la atención de las problemáticas que atraviesan a los grupos sociales de la diversidad todavía existen varias respuestas pendientes. Según Sempol, todavía convive la realidad de que hay personas que se casan, pueden adoptar y no tienen casi problemas de discriminación directa en su día a día, con gente que debe elegir entre el derecho a casarse o el derecho al trabajo, dependiendo del lugar en dónde se radica.


Con la reciente creación de la Mesa de Diversidad del Municipio D, que en este mes cumple su primer año de funcionamiento, algunas instituciones y organizaciones de la zona intentan apuntalar ese trabajo con una perspectiva desde la diversidad. Su área de abordaje es extensa, ya que se busca integrar a todos los barrios del municipio: desde Villa Española hasta el Borro, pasando por el Cerrito de la Victoria, el Marconi y Casavalle.


Basilio Ivanov(2), integrante de la Mesa, comentó para este boletín que la organización del espacio participativo surgió de un interés de varios colectivos por comenzar a trabajar la diversidad “sexo-genérica” en red. Actualmente, integran la mesa varias organizaciones de salud, instituciones educativas -incluyéndose recientemente la participación de la OEBB-, deportivas y de mujeres de los barrios, y esperan que se puedan sumar nuevas con el paso del tiempo. Dijo que cuando comenzaron a reunirse, el trabajo se centraba en generar talleres para construir un vocabulario en común. Ahora, con un recorrido más extenso, han podido realizar intervenciones artísticas y actividades de cine-debate.


“Lo principal es escuchar y cuantos más referentes del territorio participen mejor, porque tampoco se quiere generar una estructura que vaya y organice cosas”, contó Basilio. Agregó que lo que se busca es responder al territorio a partir de un trabajo en red y con la intervención de los vecinos y vecinas del lugar. En ese sentido, aseguró que las instituciones en los barrios tienen un rol preponderante al ser espacios educativos, de inserción cultural y que responden al llamado del barrio: “Es una voz potente, que nos hace ver la realidad“, concluyó.




Nuestros aportes



Desde la OEBB trabajamos en promover la autonomía, la cooperación, la diversidad y la libertad como principios que guíen nuestras prácticas. Esa visión nos lleva a la búsqueda permanente de estrategias que incluyan un enfoque en Derechos Humanos en las actividades que realizamos, a la vez que permitan que quienes las integren se reconozcan como sujetos críticos y sean protagonistas en la búsqueda de alternativas. Utilizando el lenguaje audiovisual como vehículo expresivo, los párrafos que siguen resumen una de las experiencias surgidas desde ese abordaje.



En una primera escena tres adolescentes conversan en un parque. En la siguiente, una pareja de chicas caminan abrazadas y les adolescentes se burlan. Antes de salir del plano, una de ellas les responde que se metan en lo suyo. Se vuelven a reír mientras hacen chistes sobre lo sucedido. Un corte en la secuencia y otro jóven se acerca. Les retruca que si no les gusta que les discriminen ¿por qué hacen lo mismo?. El video finaliza con los actores y actrices saliendo de cámara.


El cortometraje “Diferencias” fue realizado por estudiantes de la OEBB, en el marco del curso de Formación Básica Profesional (FPB) en Audiovisual -programa de acreditación básica de UTU-, para ser presentado en el concurso “Un minuto, un derecho”, que realiza en noviembre el Festival de Cine "Tenemos que ver".



“El corto es sobre la discriminación. Me pareció interesante porque hoy en día pasa muy seguido eso de ir con una pareja por la calle y que te griten. Es para que vean que no está bueno, porque no sabes cómo se siente la persona. Creo que el mensaje puede ayudar a muchas personas”, sostiene Nadin, participante del curso, guionista y directora del cortometraje.


En el curso se trabajan las distintas temáticas vinculadas a los Derechos Humanos. “Lo que hago es plantear las inquietudes que hay en el grupo. El tema de la discriminación por orientación sexual sale muy seguido, de ahí surge el tema para este corto”, explica Leandro, profesor del curso de audiovisual.


Nadin cuenta que, pese a estar nerviosa por ser la primera vez en la dirección, disfrutó de la experiencia. Finaliza diciendo que se siente cómoda participando en la OEBB y que le gustaría seguir dedicándose a la filmación.


El formato audiovisual es uno de los formatos expresivos impulsados en la OEBB para el abordaje de la diversidad. Desde la institución se trabaja combinando experiencias formativas, educativas y creativas. Como institución barrial -que tiene como misión y visión garantizar los derechos de nuestra comunidad- tenemos una perspectiva de diversidad sexual y de género y apostamos a que ese abordaje transversalice todas las prácticas de nuestra labor diaria.




Durante septiembre todas las propuestas de participación problematizaron acerca de las diversidades e implicancias de este mes. Además, desde el Centro juvenil y el área de género, se realizaron talleres para problematizar respecto al género y la diversidad sexual. Sumado a ello, se realizaron intervenciones en las paredes internas y externas de la institución. De forma integral, apostamos a atender las urgencias, amplificando la voz del barrio, pero siempre pensando en un horizonte más amplio e inclusivo



(1) Diego Sempol es doctor en Ciencias Sociales y docente e investigador del Departamento de Ciencia Política de la UdelaR. Trabaja temas relacionados con masculinidades, sexualidades, teoría queer, pasado reciente y diversidad. Tiene publicados numerosos libros, artículos en revistas académicas y capítulos de libros sobre el tema.


(2) Basilio Ivanov es docente jubilado e integrante del colectivo Ovejas Negras

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