• Oebb

Tejiendo redes feministas en el territorio



En la zona de Casavalle en este último tiempo se han estado consolidando diversos grupos de mujeres y disidencias, con perspectiva feminista, que surgen de la autogestión de grupos barriales y de instituciones de la zona.


En la Obra Ecuménica Barrio Borro (Oebb) históricamente se ha trabajado con perspectiva de género, consolidándose un área de trabajo en Género que tiene como objetivo transversalizar la perspectiva de género a nivel institucional; procurando, a partir de la sistematización de conocimientos en el área, brindar asesoramiento, generar propuestas de trabajo e instancias de sensibilización y reflexión con todos los proyectos de la Oebb.


Parte del trabajo del área es ofrecer un espacio de orientación y consulta en género y

sexualidad, contando con información y métodos en salud sexual y reproductiva a disposición para adolescentes y adultos vinculados a los diferentes proyectos. Se generan propuestas de intercambio y talleres con niños, niñas y adolescentes que concurren a los proyectos socio-educativos de la Oebb, trabajando en conjunto con los equipos para su planificación y desarrollo.


Otras de las propuestas de trabajo que hacen al área de Género, es promover el grupo “Mujeres en Obra”, mediante diferentes iniciativas de encuentro e intercambio con mujeres del barrio. Los primeros sábados de cada mes facilitan un espacio de escucha y contención para quiénes participan, problematizando su situación como mujeres en una sociedad que vulnera sus derechos, y luchan para reivindicar sus derechos con una perspectiva feminista.



Parte de las actividades que hacen a este grupo es organizar una reunión previo a la marcha del 8 de marzo (8M - Día Internacional de la Mujer) junto a otros grupos de mujeres de la zona, invitándolas a encontrarse, aunarse y estar juntas defendiendo sus derechos, buscando siempre acercar a más mujeres; también, para construir juntas pancartas y carteles para marchar. Esta instancia junto a otros movimientos que vienen sucediendo en la zona, ha permitido poder generar un tejido feminista a nivel territorial que organiza hace dos años consecutivos, la misma marcha por el 8M en Casavalle.


Sonia Albarenga (Mary) del grupo “Mujeres en Obra” relata con sus palabras que ella participa del grupo para “apoyar a otras mujeres que de repente han pasado un poco lo que yo pasé y también escuchar otras realidades”, y que trabajar en red con otros grupos de mujeres del barrio es “saber trabajar en grupo, apoyar, opinar, aprender de otras, pensar y construir juntas un porvenir mejor”.


Estas experiencias han permitido poder trabajar de manera articulada con colectivos feministas de la zona, en pos de los derechos de las mujeres, dándole sentido a la conformación de una Red de Mujeres de Casavalle.


En la búsqueda de consolidar dicha red, se sistematizaron los colectivos de mujeres que funcionan en Casavalle, y se registraron un total de 15. Uno de esos grupos es el “Colectivo Disidente y Feminista del Cerrito”, y una de sus integrantes, Andrea Calero, opina que trabajar en red con otros grupos del barrio implica “estar en contacto, transmitir información, brindarnos ayuda… trabajar en red es un ida y vuelta“.


Lucía Russo del grupo de mujeres “El pétalo” comentó que están “en el SACUDE y nos reunimos con las mujeres de la Obra Ecuménica, de la Gruta de Lourdes, de todas las instituciones que hay en el barrio. Somos todas diferentes, pensamos diferentes, sentimos que cuántas más somos y más unidas estamos, logramos que más vecinas puedan sentirse que son importantes, que pueden hacer otras cosas. Incluso hay personas que hasta han planteado querer aprender a hacer algo, por ejemplo aprender un idioma, ya que lo único que hacían era estar en su casa. Eso es muy importante”. Sonia Manzzi, del grupo “Arte para mujeres”, afirma la importancia de participar de un grupo de mujeres, y comenta que “participo de un grupo de mujeres porque me llena, porque nos juntamos, nos ayudamos, somos muchas pero somos una sola”.


Las mujeres nombradas anteriormente, pertenecientes a diferentes grupos de mujeres del barrio, respondieron a la pregunta: ¿por qué participar en un grupo de mujeres?, a lo que Andrea Calero respondió “lo importante es organizarnos y pertenecer a un grupo que está conformado por diferentes mujeres; en la interna tenemos reglas, proyectos y metas a cumplir para apoyarnos, todas con el mismo fin. También tener el sentimiento de pertenencia, yo pertenezco al colectivo feminista del Cerrito de la Victoria, que se conformó hace pocos meses, somos todas mujeres del barrio, luchando por los derechos de las mujeres y la igualdad. Nos organizamos y realizamos diferentes actividades y talleres”.



Lucía Russo respondió “a mí me parece muy importante, y me doy cuenta que para las demás mujeres del grupo también. Nos reunimos mujeres de todas las generaciones (adolescentes, jóvenes, adultas y adultas mayores) y al escuchar las diferentes vivencias, problemáticas y felicidades que tenemos, aprendemos y crecemos todas, porque a veces al estar siempre en el trabajo, en la casa, con los chiquilines y los nietos, nos parece que esa es la vida y que no conoces otra cosa, y cuando salimos y escuchamos a otras mujeres aprendemos, logramos tener una mejor calidad de vida. Logramos acercar a otras mujeres a esas reuniones, y la verdad que somos más felices, porque nos apoyamos en momentos lindos y en momentos malos, estamos todas para apoyarnos… “la unidad hace la fuerza””.


Desde la potencia de estas grupalidades en el territorio, es que se reúnen para planificar la marcha del 8M en Casavalle. “La marcha de mujeres el 8 de marzo se hace acá en el barrio, en Casavalle hace dos años por la pandemia, y la verdad que es maravilloso, una experiencia que no podemos creer. Muchas mujeres de nuestros barrios de acá de la zona, no van al centro, porque no están acostumbradas a socializar o ir a algún lado, y no van a la marcha del centro. Y al hacerla acá en el barrio, se animan y vienen. Yo no lo podía creer de algunas vecinas que marchaban con nosotras. Hay muchas vecinas que no se animan a marchar en el barrio, y nos esperaban en la puerta de sus casas con banderas, pañuelos, con nada, saludando, aplaudiendo, cantando. Es una emoción lograr movilizar a todas las mujeres del barrio -hasta señoras mayores con bastones-, es algo maravilloso, la verdad que yo me siento importante porque fui parte de eso. Nos sentimos mejor, más libres, con más libertad, no sé qué otra palabra adjudicarle” (palabras de Lucía Russo).



Los distintos grupos de mujeres de la zona se reunieron para llenar las calles de violeta y lucha. Mary, del grupo Mujeres en Obra, cuenta que para ella marchar en Casavalle “implica comprometerse con la otra, por mí y por las que vendrán, pelear por los derechos de cada una, tener nuestros espacios; dar ayuda a las personas de la tercera edad y con discapacidades diferentes ¡que escuchen nuestra voz!”; y para Sonia Manzzi “implica un montón de cosas, primero la igualdad, el respeto que nos merecemos, que como mujeres, madres, abuelas, hijas, nietas, amigas, vecinas, podamos andar libremente en las calles. Para mí marchar un 8M es algo muy especial, primero porque antes no se hacía eso, yo tengo 58 años y reivindicar a la mujer para mi es algo muy importante porque yo viví en una familia machista entonces es algo especial”.



Para Andrea Calero “ir a la marcha del 8M significa ir a Casavalle, vamos a ayudar a esas mujeres que todavía no han podido salir a manifestarse y a luchar libremente por sus derechos. Voy a ayudarlas, voy a ser parte para que las pocas mujeres que estén del barrio tengan fuerza y sepan que no están solas, que estamos ahí para acompañarlas. El próximo 8M estaremos ahí para apoyar a las vecinas, llevando lo mejor de nuestros barrios para transmitirlo en los de ellas, y todo el trabajo que venimos haciendo, también para ponernos como ejemplo de cómo están las gurisas trabajando en el Cerrito e ir intercambiando. Más que nada voy a la marcha de Casavalle para ayudar a esas mujeres que están muy vulneradas, que nos escuchen, que sepan que no están solas”.


Tender una red de mujeres en Casavalle, es reivindicar los derechos de las mujeres para que puedan tener una vida digna. Se marcha por las que ya no están, por las que estando, no pueden sostenerse, por las que vendrán.



Estar marchando en Casavalle por los derechos de las mujeres, es estar moviendo el deseo, es encender la memoria, es hacer historia. “No sé cómo explicar todo lo que siento, porque tengo 70 años y me acuerdo de mi juventud y de los años que luchábamos tanto para salir adelante las mujeres, y ahora ver que cada vez estamos más fuertes y unidas, no lo puedo creer” (palabras de Lucía Russo).



Escrito por:

Federico Sánchez Toniotti


Colaboradoras:

Sonia Albarenga

Andrea Calero

Lucía Russo

Sonia Manzzi


73 visualizaciones0 comentarios